Y el corazón llegó ( parte final)


 No cabía duda, todos le teníamos una inmensa  fé.Sin embargo; los días pasaban sin compasión .Un sábado vino a verlo la tv  y la prensa tal como él lo necesitaba.

Su Sra, lloraba por tv diciendo que ya no daba más. Y también habló , su padre, un hombre que siempre ha tenido una gran entereza, se quebró e hizo un llamado:

"De todo corazón le pedimos a la ciudadanía que sean solidarios.No se lo deseamos a nadie, pero algún día les podría pasar"


Al día siguiente, le llevaron unos diarios, y  el titulo del diario la cuarta fué desubicado, decía que le quedaban 30 días de vida y más abajo en el primer párrafo  decía que la muerte era inminente. No fue su familia quien le llevo el diario, todos cuidamos de Roberto y jamás lo hubiésemos permitido.

 Ver los diarios, fue un duro golpe con la realidad. Y después de almorzar quería ver la tv, vio  a su padre y mujer llorando, quedó  triste y esa noche de domingo no durmió.

La pena le duró hasta el otro día, hasta el horario de visitas. No sé cómo, pero su familia se rearmaba una y otra vez para apoyar con su mayor energía a Roberto, apodado por sus cercanos como "lito".Quien rápidamente, ya estaba con un mejor semblante, al otro día fui a turno de noche y estuvo más alegre que nunca, reímos tanto. Aproveché de preguntarle más cosas y leer  un poema que mi amiga Taty había escrito para él y la primera parte de lo escrito en mi blog.

Tuve mis días libres y supe por twitter que lo habían trasplantado y que había durado 12 horas la operación. Lo que no sabía, era el escenario con el que me iba a encontrar.

No pensaba verle de esa manera, hinchado al máximo. Lleno de drogas vasoactivas, la asistencia biventricular.Estuvimos una hora con él y se lo llevaron a pabellón. Al regresar estaba MUY grave, luchando todos quienes le atendimos contra el inevitable destino, tras los vidrios; mientras tanto; Judith lloraba...

Judith y Mónica, colegas, técnicos en enfermería como yo, fueron muy especiales para él y no pueden quedar fuera de este escrito, ellas se divertían mucho con Roberto, sus cómplices, peluqueras,  guardaban sus secretos, cuando escondía el desodorante para que las demás no le echáramos.

 Un ambiente desolador, nos negábamos a creer que, no, no podía ser posible. Esperábamos  el “milagro” unos y otros ya se resignaban a lo peor.

Salí a colación y vi a su señora llorando en el hall, atiné a darle mi mano en señal de apoyo. Llamé a una querida tuitera y le conté lo que estaba pasando con Roberto.

Volví justo cuando el regresaba de pabellón, drogas a full, sueros a full, demasiado grave, enfermeros, médicos, todos luchando vanamente.

Falleció a las 15:15 del día fatal para Chile, el 2 de Septiembre. El día del accidente aéreo de Juan Fernández.

Le contaron a la familia y se escucharon gritos desgarradores, llantos desconsolados desde el pasillo, algunos casi se desmayaron.

Muchos enfermeros me ayudaron a quitarle las cosas, catéteres y un gran etc. Lo bañé y lo tapé,  le di mi bendición en su frente para que descanse en paz.

Llegaron a verlo muchos de sus familiares, y su gran amigo hardcorito de Yingo, la pena nos invadía a todos.

 Recuerdo sus palabras:

 “ Sarita, quiero que escribas todo  y lo que pasa después que me trasplanten, también, ya? Y cuando termines las tres partes, y digan por la tv Roberto está fuera de peligro, me lees todo lo que has escrito. Y si muero…escríbelo todo porfa”

El domingo 4 de septiembre fue su funeral y fue inevitable llorar, estaba Norma la secretaria, mis jefas, Mónica, Judith y la Srta. Diana, enfermera de mi turno.

Y bien Roberto, tu corazón llego pero a destiempo. Espero que las leyes cambien un poco en este país y la gente comprenda lo importante que es  ser donante.

Un gran abrazo  y ahora estoy lista para ir leerte todo esto al cementerio,  se lo prometí a tu señora, me lo prometí a mí misma.

Roberto,te queremos

2 comentarios:

  1. Ahora que estás lista, que el tiempo ha pasado y que su alma está libre, puedes cumplir tu promesa. Estoy segura que su muerte no ha sido en vano, de alguna manera nos enseñó con su batalla y con su entereza para enfrentar la adversidad...
    Un beso Sara.

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  2. Nada que decir Sary. Sé lo mucho que estabas comprometida con Roberto y su caso, confiemos que sus hueyas no se borren de nuestro camino.
    Un abrazo.
    Luisa >"."<

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